lunes, 13 de agosto de 2012


LA LUZ DE MI CAMINO

Por cada letra una lágrima, y poco a poco observo el teclado sumergido en el llanto de una inmensa oscuridad. Esa opresión en el pecho que prohíbe la sonrisa en mi alma, y me aterrará por muchos meses más.
Intento salir a buscar nuevos caminos, afuera, donde todos fingen una eterna felicidad, que minutos más tarde se echa a perder reflejada a través de cada acción. Y ahí me ves en aquel añejo banco una conocida plazoleta en mi barrio, llorando desconsolada sin consentimiento, creyendo que aquella brillosa llama de fuego que parecía avivarse cada fin de semana, se apagó como si una gran tormenta hubiera acabado con ella.
Corro desesperada, como si esta gran pena afligiera mi mente mientras el vacío crece en mi corazón, en busca de la luz al final del camino, para escaparle a este sombrío callejón que pareciera no tener salida.
Y a lo lejos oigo su voz, retumbando en mis oídos, recorriendo mi mente,  la cual me conduce hacia él, entretanto su sonrisa encandila mis ojos. Y al verlo otra vez, siento como vuelvo a vivir su historia, como si fuera él, sufriendo y festejando cómo supo hacerlo; donde el esfuerzo se convirtió en sudor y los logros lo volvieron emblema. Donde lo imposible era real y los problemas sólo piedras que le permitían elevarse.
Ahí estaba él, caminando a su paso, de a saltos tal vez, con una rodilla vendada, moviéndose guiado por sus pasiones; esmerándose por dar lo mejor para triunfar y enorgullecer a miles de personas. Y cuando las miradas con desdén que recibía parecían acumularse, tocaba con su varita mágica cada pelota que explotaba acariciando las redes del arco.
Lamentablemente, el destino volvió a ponerlo a prueba, obligándolo a jugar el partido más importante de su carrera, donde quienes siempre lo apoyamos seremos los espectadores que mantengan la ilusión, siendo la razón por la cual él quiera ganarlo. Ahí vamos a estar todos los que sabemos de fútbol, alentándolo, porque su presencia será siempre irreemplazable. Ahí vamos a estar todos, coreando su nombre, motivándolo para ganar. Ahí vamos a estar nosotros, para que Leandro Romagnoli, nunca deje de brillar.

"Romagnoli es Pipi, para siempre."

Giuliana Pasquali

domingo, 5 de agosto de 2012


AZULGRANA TU CORAZÓN

Porque yo confié en vos, y no me fallaste; continuaste siendo el mismo de siempre.
Te notaron distinto, quizás con más años, aunque tu corazón siguió golpeando el escudo con sus fuertes latidos.
Y te creyeron vencido, destruido... Pero demostraste que nunca vas a dejar de ser ese nene mimado al que la hinchada conoció hace más de trece años.
A través de cada acto, confirmaste que la palabra ídolo no es para cualquiera, pero que la merecés más que nadie.
Y sellaste tu vínculo con cada lágrima Cuerva que se deslizó por tu rostro, mientras una gran multitud proclamó tu nombre en cada ovación.
Ahí vas, volando cómo un héroe, con la Azulgrana sobre la piel, aunque la lleves tatuada en el alma.
No tengo más por decirte... Simplemente, ¡gracias por todo, Romagnoli!


Giuliana Pasquali