domingo, 21 de agosto de 2011

TRIUNFO EN CASA

Comenzó todo con el increíble recibimiento de la hinchada, con una lluvia de papeles, y cantos a más no poder.
Luego de tanto esfuerzo y corazón, el equipo de Omar Asad, logró llevarse los 3 puntos nuevamente, pero esta vez, en su propia casa. El partido dejó muchas cosas positivas, y algunas cosas que aún quedan para mejorar.
El primer gol, fue convertido por un flamante refuerzo, Emmanuel Gigliotti, quien recientemente fue convocado al Seleccionado Argentino: “Tuve que escuchar el mensaje dos veces, porque no lo podía creer” argumentó el delantero.
Luego de la anotación del equipo de la Paternal, el Ciclón retomó el juego, y fue ahí cuando entró Bernardo Romeo, el ídolo. Volvió el Enamorado del Gol, anotando su gol número 98 con la camiseta azulgrana. El público lo ovacionó merecidamente, y el expresó toda su felicidad: “Volver a San Lorenzo y hacer goles es una satisfacción enorme” cerró.
Como si fuese poco, otro nuevo refuerzo, un uruguayo llamado Emiliano Telechea, en su primer partido con la casaca cuerva logró convertir el tercero, sobre el final del partido.



Giuliana Pasquali

martes, 16 de agosto de 2011

RENACEN LAS EXPECTATIVAS 

Cuántas pasadas tiene el fútbol… Parar al auténtico ‘Dream Team’ en el campo de juego, y no tocar la pelota. Tener un estadio de gran tamaño, poblado de visitantes mientras que los locales brillan por su ausencia. Muchas de estas cosas, fueron las que vivía ayer Estudiantes de la Plata, cuando recibió al Ciclón.
Si bien San Lorenzo, fue uno de los equipos que no se reforzó mucho jerárquicamente, ayer en el encuentro, logró revertir la situación que vivió contra Lanús la semana anterior. Luego de un primer tiempo aceptable, volvieron a la cancha con otras expectativas: un juego dinámico, que no iba a parar hasta conseguir que los tres puntos fuesen para el conjunto de Boedo.
Después de varios toques, dos de los flamantes refuerzos azulgranas lograron definir. Gabriel Méndez, con un pase logrado desde mitad de cancha, luego del cual el enganche  terminó rosando el césped, pasó la pelota a Emmanuel Gigliotti, quien suavemente la acarició con el hombro izquierdo, balanceándose para delante, tomando una posición cómoda y cambiando de palo, logró marcar el tanto y que el aire se sintiera distinto desde el vestuario hasta la tribuna.
Ya mirando con otra cara, de frente al campeonato, partiendo de un pase de quién logró cambiar el marcador a los quince minutos del segundo tiempo, Méndez aprovechó para entrar a la carrera, y con una gambeta frente a Justo Villar (arquero del Pincha) logró anotar el segundo. Desde entonces, el equipo se serenó, creando una leve esperanza en sus simpatizantes.
La actuación del equipo, pero particularmente de Gabriel Méndez, fue la que sorprendió a los hinchas: “A los equipos les va a resultar muy difícil ganarle a San Lorenzo porque es un grupo muy unido” fueron las palabras del autor del primer gol en una nota con la web oficial de San Lorenzo.
Para concluir el partido, los jugadores del Ciclón, dedicaron su triunfo a toda su hinchada, ya que de forma visitante, San Lorenzo no ganaba desde aquel uno a cero sobre Olimpo en Bahía Blanca.

Giuliana Pasquali


lunes, 15 de agosto de 2011

UN DOLOROSO RECUERDO

Hace exactamente treinta años, una gran tormenta asomaba por el barrio de Boedo. Ya dos años sin un Estadio que los cobijase, San Lorenzo estaba siendo cómplice de un encuentro frente a Argentinos Juniors en cancha de Ferrocarril Oeste, como local. El partido cargaba la angustia y los nervios de ambos equipos. Un penal se presentó en el medio, que lo patearía Eduardo Delgado  y sería una buena oportunidad para que el Ciclón salve su situación, pero Gualberto Alles, quien se paró bajo los tres palos del arco del adversario, rechazó con su pierna izquierda la pelota, la cual se fue lejos, y los cuervos estallaron en lágrimas, ya sin alguna esperanza. En el segundo tiempo, San Lorenzo cambió sus camisetas titulares por las suplentes blancas, esperando que un milagro de cábala salvase al equipo. Pero dolorosamente, sufrió la pérdida de categoría. Vale la pena aclarar, que aquel día, la angustia no privó a ninguno de los hinchas, de ovacionar humildemente a sus jugadores.
Sería un día revolucionario en la historia del club, y de aquellos tiempos, que perduraría por siempre en el lugar más oscuro y triste de todos los simpatizantes azulgranas: el primer equipo argentino que milita entre los cinco grandes, descendido a la primera B nacional.
Sin embargo, aún sin estadio, con doscientos pedidos de quiebra; con un equipo formado exclusivamente de jugadores juveniles, ya que los profesionales habían emigrado; realizando entrenamientos en un predio que carecía de luz y agua para ducharse al terminar la práctica y con una economía devaluada, tanto que el presidente tuvo que pedir prestadas once camisetas a los hinchas para disputar la primer fecha en su nueva etapa, San Lorenzo jamás bajó los brazos. Peleó cada minuto hasta el final, ganando todos los partidos y empatando tan solo dos, hasta que merecidamente, el 6 de noviembre de 1982, en el partido número cuarenta de la fecha, el Ciclón logró recuperar la categoría en cancha de Vélez actuando como local, en un encuentro en el que ganó ante el Porvenir. El partido fue suspendido a los ochenta y siete minutos cuando el marcador apuntaba un tanto sobre el visitante, ya que el público de San Lorenzo invadió el campo de juego anunciando al nuevo campeón. El partido no continuó, ni se modificó el resultado y el conjunto azulgrana logró el anhelado ascenso a Primera.
San Lorenzo fue el club que más entradas vendió, incluso si se compara con lo que consiguieron los equipos de la A en la misma temporada. 


Giuliana Pasquali






sábado, 13 de agosto de 2011

La historia de esta historia

Asomaba todo en el empedrado de México y Treinta y tres Orientales, donde un grupo de chicos, se juntaba todas las tardes a hacer lo que más amaban: jugar al fútbol. La magia y su entusiasmo se unían, y hacían de este un juego maravilloso.
Paralelamente, un cura salesiano de 22 años, cuyo nombre era Lorenzo Bartolomé Martín Massa, llegaba al barrio para hacerse cargo del vecino oratorio San Antonio. Al acabar las misas, siempre acudía a los encuentros que realizaban los jóvenes junto a su parroquia, ya que éste era un apasionado del fútbol y admiraba entusiasmado sus actuaciones.
Una tarde, uno de los chicos, llamado Juan Abondaza estuvo al borde de vivir una tragedia, ya que casi fue  atropellado por un tranvía de la línea 27. En ese momento, el párroco decidió sacar a los chicos de la calle, para que no estuviesen expuestos a ningún tipo de peligro: “Yo les voy a conseguir una cancha, con la condición de que vengan a misa”, les dijo. Los muchachos, liderados en su grupo por Juan Monti, el dueño de la pelota, no dudaron en aceptar la propuesta.
Una vez ubicados en un lugar fijo, determinarían el nombre que luego portaría el club. Los Forzosos de Almagro fue elegido, ya que en el barrio, no había nadie capaz de hacerles frente; pero como al Padre no le gustó, a uno de los chicos se le ocurrió denominarlo San Lorenzo de Almagro, en honor al sacerdote  fundador y al barrio. Esto se llevó a cabo el radiante 1 de abril del año 1908.


Padre Lorenzo junto a los Forzosos de Almagro


Un color que los identificase

Las primeras camisetas, fueron color ‘borravino’ con cuello y puños blancos, éstas fueron un presente de la familia Monti. Con el paso de los partidos y el tiempo, fueron desgastándose y el padre Lorenzo se encargó, de comprar las nuevas, un color con el que el club se sintiese identificado, y de alguna manera, forjase su carácter: rojo, simbolizando la lucha y el esfuerzo, y azul, ideal.


Los colores son, hasta el día de hoy, los que porta el club


El nacimiento de una pasión

San Lorenzo de Almagro, es el club argentino de fútbol que más apodos porta. Los santos, los matadores, los gauchos de Boedo, los carasucias, son solo algunos. Pero hay dos que son los más alusivos tanto para su público cómo para el club.
El primero es Ciclón, como es común llamar al equipo. Surgió en la década del ’30, cuando el periodista Hugo Mariani lo bautizó así por el “juego avasallante” que veía en las canchas.
Y por último, Cuervos, el apodo vulgar que recibe su hinchada en honor a las sotanas negras de los curas, que con el paso del tiempo, se adoptó para siempre.


Los Carasucias


Un santo que se hizo matador

En el año 1915, tras lograr el ascenso a Segunda, se empeñaron en cumplir el sueño pendiente: la cancha propia.
En Avenida la Plata, existía un espacio, perteneciente a la familia Oneto y al colegio María Auxiliadora. El club se lo alquiló por medio de un pago de 60 pesos mensuales y la obra comenzó.
El 7 de mayo del año 1916 se inauguró el apodado “Viejo Gasómetro”, con una victoria luego de un exitoso partido frente a Estudiantes de la Plata donde el visitante cayó ante San Lorenzo por 2 a 1.


Estadio Viejo Gasómetro


San Lorenzo se fue del lugar

Las cosas marchaban de maravilla. Llegó a albergar alrededor de 75.000 personas, y fue sede de partidos y/o competencias muy importantes, a nivel local e internacional. El estadio fue testigo de incontables cosas, pero la que marcó la vida de todos los hinchas fue su triste despedida.
En 1979, tras los gobiernos nefastos y presiones de la dictadura de turno, las cosas se complicaban aún más. Querían crear una apertura en las calles, pero para esto era necesario que la cancha no esté más. Tal es así, que dolorosamente, cerró sus puertas para siempre, llevando con él la luz de este sol.


Estadio testigo, no solo de fútbol sino de la historia de aquel y de vos


Renace la esperanza

En el año 1981, el equipo que venía golpeado anímicamente, y atravesando un grave problema económico, sufrió la dura pérdida de categoría en un partido en el que cayó ante Argentinos Juniors por un penal. Sin embargo, su fiel hinchada, de pie ovacionó a todos los jugadores que estuviesen en ese encuentro y al año siguiente, San Lorenzo recuperó la categoría.
Tras catorce años sin estadio, el club nunca bajó los brazos. Tal es así, que el 16 de diciembre de 1993, San Lorenzo inauguró su nueva cancha, conocida popularmente como Nuevo Gasómetro, con capacidad para 43.963 espectadores, albergando así, los nuevos títulos del Ciclón.


Estadio Pedro Bidegain, conocido popularmente como "Nuevo Gasómetro"


Títulos


Era amateur: 



Torneo de segunda división 1914/15, torneos de primera 1923, 1924 y 1927.


Era profesional: 

Locales: 1933, Copa de Honor 1936, 1946, 1959, 1968, Metropolitano 1972, Nacional 1972, Nacional 1974, Primera B 1982, Clausura 1995, Clausura 2001, Clausura 2007.


Internacionales: Copa Mercosur 2001 y Copa Sudamericana 2002.