miércoles, 31 de diciembre de 2014

DE BOEDO AL MUNDO


Hoy cruzo los dedos. Y brindo. Y sueño. Alzo la copa, con más gusto que nunca, y elevo mi voz disfónica de festejos hacia el inmenso cielo azulgrana, para endulzar los oídos de Lorenzo, Mirko, Urso, Monti y nuestro querido cordero Telch que partió hace poco para alentar desde lo más alto junto al Nano Areán y el resto de la cuervada, que se reúne en Avenida La Plata cada fin de semana cuando juega el Ciclón.
Y mientras tanto, sigo recitando. Cada vez más fuerte, aunque mis cuerdas vocales se vean forzadas como quien defiende un resultado entregando todo hasta en los penales. Suena tan alto, que las palabras retumban en el Vaticano, ahí donde Francisco está orando por tercera vez para alcanzar el anhelo al que todos alguna vez nos abrazamos.
Pero aquellas dicciones que se vuelven pegadizas, como si fuera el canto de miles y miles de fieles, desde Agosto se escuchan en todo América, que hoy se rinde a los pies de San Lorenzo.
Sin embargo, el singular grito convertido en una nueva sinfonía entonada por millones, ahora enamoró Marruecos, donde un equipo de estrellas y fama, se apropió de la Copa que le pertenece a los discípulos del Papa, dejando atrás la esperanza de tantas almas, que si de algo saben, es de sufrimiento: las que escurren el gorrito y se envuelven en la bufanda, probando cábalas, buscando revertir lo que sucede dentro del verde césped. Que imploran, desean con fuerzas llamando a la mística. Que recuerdan dónde estaban hace poco más de dos años atrás, e inmediatamente irrumpen en llanto, dejando sus manos rojizas de orgullo y las voces en Marrakech donde los nativos sólo conocen el idioma por esos locos de fantasía que viajaron miles de kilómetros para acompañarte, como te juramos en los malos momentos. 
Y la desilusión, lentamente se transforma en orgullo, porque conquistamos América y escoltamos al mejor del mundo, en una esfera terrestre donde algunos aún no entienden de utopías...
Por eso hoy cruzo los dedos. Y brindo. Y sueño. Alzo la Copa, con más gusto que nunca, por todo el tiempo que lo soñé. Le estampo un beso y le digo que pronto, nos volveremos a ver. Y la levanto, para que su resplandor de curvas plateadas permanezca en lo más alto, a dónde llegamos en este 2014.
Por esta razón, hoy cruzo los dedos. Y brindo. Y sueño. Por un 2015 lleno de gloria. 
¡Salud, Cuervos!



Giuliana Pasquali
@giulipsl

domingo, 17 de agosto de 2014

UN GUIÑO A LA HISTORIA

Pasamos años intentando conquistarla, pero siempre prefirió el histeriqueo cuando de nosotros se trataba. Sin embargo, todos los que alguna vez derramamos lágrimas por este amor inoxidable supimos, guiados por la ilusión característica de siempre, que ese día llegaría.
Nos gambeteó durante años de la misma manera que nuestro 10 humilló a cada rival, así como también nos esquivó como la pelota se inhibió en cada penal frente a las sagradas manos de Torrico en Brasil, y hoy descansa en medio de una multitud, que entona su nombre desgarrando sus gargantas con un grito sagrado; firme, como el récord de Ortigoza para enfrentar a las adversidades a once metros del arco para romper la red, mientras la tribuna se derrumba con el peso de los sueños de los grandes y los proyectos de los más chicos, que se unen puchereando de la emoción con los ojos vidriosos y el pecho empapado de lágrimas.
Aprovechá y levantala, como Mercier a sus brazos cuando festejó su gol inolvidable, o hacela bailar como danzaron los once de Botafogo en el Nuevo Gasómetro en aquella noche que renacimos con el segundo grito de Piatti. Lanzala a volar por el aire, imaginando que tiene las alas de nuestro Ángel talentoso de futuro (y presente) europeo que no se privó de estar festejando con nosotros, pero no te olvides de saciar esta obsesión estampándole un beso como ese que le diste al escudo para sellar este amor que nació hace años.
Y que te quede claro que no solo somos de América, somos del mundo entero. Porque tenemos a Dios de nuestro lado oyendo las peticiones de Lorenzo Massa que siempre nos acompaña, ayudado por el Papa Francisco, mientras millones de fieles imploran la gloria al mismo tiempo que idean cábalas épicas.
No intentes entenderlo, porque esta enfermedad no tiene cura y si la tiene, verdaderamente no queremos encontrarla.
Eso se lo explico a ella, que paseó por distintos países durante cincuenta y cuatro años, hasta que finalmente llegó al lugar que tanto la estuvimos esperando pero sin piedad nos cerró la puerta incontables veces. Y si siente que no se quiere ir, no la culpo, porque cuando conocés a San Lorenzo, te enamorás por el resto de tu vida.


Giuliana Pasquali
@giulipsl

viernes, 15 de agosto de 2014

ETERNO

Deja caer una lágrima y se humedece su rostro, al igual que esa camiseta bañada en gloria que presenció más de trescientas batallas.
Alza sin miedo sus brazos hasta lo más alto, como en cada ovación que con orgullo le obsequiaron.
Y baila; deja mover su cuerpo al compás de los cánticos, danzando como un purrete, de la misma manera que lo hace frente al rival en cada exquisita gambeta.
Deja caer otra lágrima, pero esta vez no es sólo suya, sino que todos los fieles empapan sus prendas anunciando una despedida, porque se va, otra vez campeón, pero ya ni su amor puede detenerlo.
Porque se va, nuevamente consagrado, pero no puede escaparse de la historia en la que no necesita más que sus pies y su esencia para ser llamado héroe.
Porque Romagnoli otra vez se va, pero nunca podrá borrarse de cada corazón Azulgrana, donde su nombre y su magia, acompañados de su talento, permanecerán inmortalizados para siempre.


Giuliana Pasquali
@giulipsl

jueves, 8 de mayo de 2014

CARTA ABIERTA A LEANDRO ROMAGNOLI

Vamos, Pipi. ¡Decime vos! ¿A quién le creo? ¿A las noticias, que buscan disfrazarse de primicias para atraer al público? ¿A las voces, que te criticaron años sin ver realmente todo lo que lograste? ¿A los desalmados, que por despecho, quisieron condenarte al retiro por un simple error? ¿O al brillo de tus ojos, cómplices de las lágrimas de pena y gloria? 
Vamos, tatuado. Escuchá tu corazón; ese que golpea bien fuerte a cada segundo aquel escudo que se escurre entre tus dedos, como si fuera el mismísimo órgano que te mantiene en pie. Te pide que te quedes, que no te vayas, porque este es tu hogar. Se aturde, perdido entre miles de voces que entonan con orgullo tu nombre, y late, siguiendo el ritmo de los bombos que siempre musicalizaron tu presencia.
Sabés de qué te hablo, porque sos el caudillo que en cada generación deja un recuerdo. Años atrás, enamoraste al mundo con tus gambetas, mientras hacías bailar esos lienzos agigantados y tu melena rebelde se despeinaba con el viento; supiste volver, para enseñarle a los adolescentes que encantaste con tu leyenda escrita sobre el verde césped, que los héroes no existen sólo en cómics; y no dudes, que vas a ser la musa que inspire el futuro inmortalizando tu magia para que tu historia sea eterna.
¿Cómo soñar a lo grande si el máximo exponente se ausenta? ¿Cómo explicarles a los purretes que se calzan los botines y se cuelgan del alambrado buscando al conductor dentro de la cancha, que su referente ya no estará a pocos metros suyo? ¿Cómo contarle a los ajenos lo que es el amor, siendo vos el significado más acertado, ya que apareciste con tu instinto de Cuervo, cuando el espíritu era el único capaz de cambiar la historia? Quizás los interrogantes sean muchos, pero no más que las almas que llenas de orgullo proclaman tu nombre mientras sus manos quedan rojizas de tantos aplausos. A lo mejor, la incertidumbre sea enorme, pero jamás podrá superar la inmensidad del profundo cariño que sembraste en cada uno de nosotros.
Vamos, ídolo. Ahora te digo yo: sea cual fuere tu decisión, mi gratitud será eterna, y mis mejores deseos estarán siempre de tu lado. 


Giuliana Pasquali
@giulipsl

domingo, 27 de abril de 2014

ÁNGEL DE BOEDO

Dale Ángel, desplegá tus alas y volá alto, mientras lucís esa túnica Azulgrana que ilumina con tu resplandor cada jugada. Demostrá que tu magia es un regalo divino, como recompensa a la lucha en tu vida que se esconde tras tu aureola. Enseñale al mundo que tus caprichos son por tener hambre de gloria, pero que aún así, todos bailan al compás tuyo. Humillá con tus amagues y enamorá con tus gambetas. Colgala en el ángulo y vení a festejar, mostrando cómo tu sonrisa brilla, siendo el reflejo de tu talento. Explicá que sos un prófugo que vive escapándole a los rivales, pero prisionero dentro del corazón de cada uno a quien encantaste con tus lujos.
Dale Ángel, desplegá tus alas y volá alto, pero por favor no te vayas.



Giuliana Pasquali
@giulipsl