domingo, 9 de septiembre de 2012


INCANSABLE CORAZÓN

No me hables de esfuerzo, tampoco de corazón, ni ganas. No intentes explicarme que se siente ver a alguien defender una camiseta hasta el último minuto en disputa. Y qué más lindo que verlo, sin ser muy conocido cargarse sobre los hombros, no sólo al equipo, sino también a la hinchada.
Porque él ya lo demostró, y se metió de lleno en cada corazón Cuervo desde el primer momento. Porque para él no existe el cansancio. Porque a veces el amor es más fuerte, que cualquier gota de sudor o dolor que aqueje su alma. 
No me hables de espera, de intentos, tampoco de valentía. Porque a él lo vi luchar cada partido, esperando la oportunidad justa para convertir un gol.
Y corre, pelea, la sigue, mientras su polémica melena se despeina con el viento. Y molesta, fastidiando a los rivales, mientras su incansable diestra ejecuta un centro envenenado contra el área, para que aparezca cualquiera de su misma camiseta a impulsarla, y que el estadio simule un derrumbe tras cada festejo concluido en ovación. 
No me hables de nada de eso, si nunca viste jugar al inagotable Julio Buffarini.

Buffa, tras su gol ante Colón
Giuliana Pasquali

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