martes, 26 de mayo de 2015

JULIO BUFFARINI

Hablo de él, corazón valiente e incansable, que soporta heridas y las sana con su propia entrega que esboza estilos de barrio y potrero.
Hablo de él, melena traviesa y rebelde, de mechones eléctricos con pinceladas rubias, que se despeinan con el viento mientras potencia su velocidad en cada trote.
Hablo de él, león inquieto cuyas garras cazaron la presa de la promoción para que no se escape, y se zambulló en ella para alcanzar la cima, mezclando el sudor del sacrificio con las lágrimas de satisfacción.
Hablo de él, que evitó aquel remate envenenado para no desdibujar la ilusión de un sueño postergado, en el mismo arco donde luego sentenció con un bombazo que se estrelló en las redes sin pedir permiso.
Hablo de él, cuyo nombre se entona como un himno y se ovaciona con orgullo, porque sobre la piel de un desconocido tejió su disfraz de héroe.
Hablo de vos, Julio Buffarini, libertador de América, que levantaste la Copa y -también- conquistaste a una hinchada, que sólo pide que no te vayas.



Giuliana Pasquali
@giulipsl

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