UN DOLOROSO RECUERDO
Hace exactamente treinta años, una gran tormenta asomaba por el barrio de Boedo. Ya dos años sin un Estadio que los cobijase, San Lorenzo estaba siendo cómplice de un encuentro frente a Argentinos Juniors en cancha de Ferrocarril Oeste, como local. El partido cargaba la angustia y los nervios de ambos equipos. Un penal se presentó en el medio, que lo patearía Eduardo Delgado y sería una buena oportunidad para que el Ciclón salve su situación, pero Gualberto Alles, quien se paró bajo los tres palos del arco del adversario, rechazó con su pierna izquierda la pelota, la cual se fue lejos, y los cuervos estallaron en lágrimas, ya sin alguna esperanza. En el segundo tiempo, San Lorenzo cambió sus camisetas titulares por las suplentes blancas, esperando que un milagro de cábala salvase al equipo. Pero dolorosamente, sufrió la pérdida de categoría. Vale la pena aclarar, que aquel día, la angustia no privó a ninguno de los hinchas, de ovacionar humildemente a sus jugadores.
Sería un día revolucionario en la historia del club, y de aquellos tiempos, que perduraría por siempre en el lugar más oscuro y triste de todos los simpatizantes azulgranas: el primer equipo argentino que milita entre los cinco grandes, descendido a la primera B nacional.
Sin embargo, aún sin estadio, con doscientos pedidos de quiebra; con un equipo formado exclusivamente de jugadores juveniles, ya que los profesionales habían emigrado; realizando entrenamientos en un predio que carecía de luz y agua para ducharse al terminar la práctica y con una economía devaluada, tanto que el presidente tuvo que pedir prestadas once camisetas a los hinchas para disputar la primer fecha en su nueva etapa, San Lorenzo jamás bajó los brazos. Peleó cada minuto hasta el final, ganando todos los partidos y empatando tan solo dos, hasta que merecidamente, el 6 de noviembre de 1982, en el partido número cuarenta de la fecha, el Ciclón logró recuperar la categoría en cancha de Vélez actuando como local, en un encuentro en el que ganó ante el Porvenir. El partido fue suspendido a los ochenta y siete minutos cuando el marcador apuntaba un tanto sobre el visitante, ya que el público de San Lorenzo invadió el campo de juego anunciando al nuevo campeón. El partido no continuó, ni se modificó el resultado y el conjunto azulgrana logró el anhelado ascenso a Primera.
San Lorenzo fue el club que más entradas vendió, incluso si se compara con lo que consiguieron los equipos de la A en la misma temporada.
Giuliana Pasquali