viernes, 15 de agosto de 2014

ETERNO

Deja caer una lágrima y se humedece su rostro, al igual que esa camiseta bañada en gloria que presenció más de trescientas batallas.
Alza sin miedo sus brazos hasta lo más alto, como en cada ovación que con orgullo le obsequiaron.
Y baila; deja mover su cuerpo al compás de los cánticos, danzando como un purrete, de la misma manera que lo hace frente al rival en cada exquisita gambeta.
Deja caer otra lágrima, pero esta vez no es sólo suya, sino que todos los fieles empapan sus prendas anunciando una despedida, porque se va, otra vez campeón, pero ya ni su amor puede detenerlo.
Porque se va, nuevamente consagrado, pero no puede escaparse de la historia en la que no necesita más que sus pies y su esencia para ser llamado héroe.
Porque Romagnoli otra vez se va, pero nunca podrá borrarse de cada corazón Azulgrana, donde su nombre y su magia, acompañados de su talento, permanecerán inmortalizados para siempre.


Giuliana Pasquali
@giulipsl

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