martes, 11 de agosto de 2015

UNA GAMBETA MÁS

Porque te vi caer, y no te rendiste; supiste ponerte de pie. Tal vez fue el amor eterno que le juraste a estos colores el que te impulsó a volver; o quizás, solo tu corazón de roja sangre guerrera con vetas azules te llevó a levantarte.  
Y regresaste, campeón. Lograste distinguir tus brazos de guerrero sin espada cuando alzaste la copa una y otra vez, emulando al purrete con destellos de grandeza que hizo bailar a sus rivales con sus lienzos holgados.
Volviste tu figura inmaculada haciendo resplandecer con devoción tu aureola de santo mientras derramabas lágrimas de dolor, que supiste convertirlas en una sentida expresión de gloria, representando a cada fiel que con orgullo coreaba tu nombre.
Desempolvaste el disfraz de ídolo y lo transformaste en emblema intachable luciendo un brillante diez en la espalda como el escudo que te acompañó durante más de trescientas batallas.
Pero como te vi abatido, también fui testigo y cómplice de cómo llevaste a lo más alto a un equipo en un momento tan oscuro como las plumas de cuervo que heredaste de pequeño.
Hoy nos invade la tristeza, porque una nueva noticia inunda Boedo. Y nos golpea, como alguna vez tu partida nos quitó el sueño.
No te entregues, capitán, porque te vi caer, y no te rendiste; supiste ponerte de pie... Solo te pedimos una gambeta más.

¡FUERZA PIPI!


Giuliana Pasquali
@giulipsl

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