domingo, 11 de marzo de 2012

BOEDO SIEMPRE ESTUVO, CERCA

Algunos lo creían imposible; otros, irreal; pero el 8 de Marzo, dejó mucho que hablar. Porque sumergido entre lágrimas, el pueblo cuervo copó la Plaza. Esta vez, no sólo los legisladores le prestaron el oído, sino que todo Buenos Aires se vistió de azulgrana, para pedir justicia.
Aún no logro hallar las palabras justas para describir semejante manifestación: la muestra de amor y fidelidad, de la cual, el país aprendió.
Y sigo escuchando insultos, burlas, donde cada vez el tono de voz disminuye más. Porque la ilusión es a veces más grande que un hecho, y el amor es inalcanzable, mientras que crece a través del tiempo. La gente se unió, una vez más, intentando reafirmar lo que para algunos es una simple ley, pero bajo la esperanza, todos gritamos: VAMOS A VOLVER.
Aquel barrio donde continuó aquella promesa, nacida en Almagro; el mismo que supo cobijar a innumerables personas, hechizadas por un sentimiento que hasta el día de hoy late fuerte; sí, ese del cual un día San Lorenzo tuvo que irse, dejando a la multitud alejada de sus sueños, expropiada de sus ilusiones. Nada más y nada menos que el barrio de Boedo, que supo estar de fiesta, conoció la gloria, y el carnaval.
También sufrió el llanto de su gente, cuando desapareció aquel que difícilmente podía ser llamado estadio, ya que fue el templo del deporte, el apacible hogar de los hinchas.
Añorando sus días felices, mientras yace hundido en soledad, siente el sonido de los bombos, y al pueblo azulgrana entonando su nombre, pidiendo el regreso. 

Giuliana Pasquali

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